Crónica: Steven Wilson @ Teatro Hybernia, Praga (5/4/2015)

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Como algunos sabréis, estas pasadas vacaciones de Semana Santa he decidido visitar la República Checa, y aprovechando que, en este caso, el Moldava pasa por Praga, he tenido la oportunidad de ver a Steven Wilson en directo en el Teatro Hybernia de la capital checa. El genio inglés presentaba, junto a Guthrie Govan (guitarra), Nick Beggs (bajo), Marco Minnemann (batería) y Adam Holzman (teclados) su último álbum de estudio, Hand. Cannot. Erase.

Como os imaginaréis la velada fue poco menos que espectacular, y la banda de Steven Wilson consiguió desplegar en mi interior un abanico de sensaciones que pocas veces he podido disfrutar intrínsecamente durante un concierto. Por supuesto, durante este repaso a lo que dio de sí la velada del 5 de abril en Praga habrá spoilers de todo tipo, así que si prefieres no saber nada de lo que está haciendo Wilson en estos momentos, será mejor que dejes de leer.

Tras la recepción en el teatro, que aproveché para agenciarme el Blu-ray Get All You Deserve a un precio francamente ridículo, pudimos acceder a nuestros asientos. Que nadie se lleve a equívoco, el lugar no era especialmente grande ni espectacular en lo visual, pero al menos el sonido dio la talla con creces, salvo por algún detalle como un zumbido cuasi-constante procedente de los altavoces que tuvimos que sufrir durante casi todo el concierto.

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Con unos pocos minutos de retraso, comenzó el espectáculo. Esta vez no había vídeo introductorio ni drone durante media hora; el show abre con una sucesión de imágenes que representan la vida diaria de un bloque de vecinos, concretamente el que aparece una y otra vez en el artwork de Hand. Cannot. Erase. La introducción no es más que una prolongación del inicio de First Regret, que da pie a la aparición paulatina de los músicos en escena, capitaneados por el teclado de Adam Holzman.

El primer aplauso de un público frío como un témpano lo consiguió arrancar Steven al saltar sobre las tablas con sus ya característicos desnudos pies; sin embargo, el respetable fue incapaz de venirse arriba con el comienzo de una 3 Years Older que sonó potente y emotiva desde sus primeros compases, con un Nick Beggs más activo que sus compañeros. Los vídeos y la iluminación que acompañan a la presentación en directo, obra de Lasse Hoile, vuelven a ser uno de los puntos fuertes del show, atrayendo irremediablemente la atención del espectador. Esta inmersión audiovisual se acentúa cuando la secuenciación de temas está articulada de igual manera que en el álbum de estudio, dándole a la interpretación un motivo de continuidad y cierta conceptualidad, lo que permite narrar una historia a través no sólo de la música, sino también de las imágenes que vemos en la pantalla. Creedme cuando os digo que este es uno de los conciertos en los que menos atención he prestado a los músicos.

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Tras una breve introducción, en la que Wilson se permitió el lujo de arrancar las carcajadas de todos los que allí estábamos bromeando con la camiseta de uno de los fans, la banda siguió su repaso a Hand. Cannot. Erase. interpretando el tema homónimo, que sonó un poco frío y desapegado pese a las enternecedoras imágenes que acompañan a la canción. La protagonista, tras repasar su única relación amorosa, recuerda a su hermanastra en Perfect Life; y sí, sonó tan descarnada y emotiva como cabía esperar, y más con el videoclip oficial de fondo. Por cierto, por si alguien tenía dudas al respecto, Marco Minnemann no interpreta en directo las partes de batería electrónica que escuchamos en el álbum; no es que lo vea positivo o negativo per se, simplemente es un apunte o dato curioso.

Chasquidos con los dedos. Minimalismo en la iluminación. Maniquíes en pantalla. Tras un breve desconcierto, enseguida nos damos cuenta de lo que tenemos enfrente: una versión bastante lograda de nada menos que Index. Con una voz más hablada que cantada, Wilson recita los primeros versos, para desatar una verdadera explosión sonora que da pie a un crescendo instrumental al que se van adhiriendo poco a poco sus compañeros hasta dar forma a la gigantesca versión de estudio que todos conocemos. No hay margen para el descanso, y tras dedicarle unas palabras a Ninet Tayeb, ausente por su reciente maternidad (¡enhorabuena!), y al coro de niños, ausentes por obvios problemas logísticos, sustituidos en ambos casos por el “avanzado sistema computacional de Apple”, o lo que es lo mismo, samples, da comienzo Routine.

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Quiero hacer un punto y aparte con esta canción porque a Dios pongo por testigo de que lo que se ha conseguido con esta canción en directo no es ni medio normal. Routine ya era uno de los temas más sobresalientes del álbum, pero no teníamos ni idea del auténtico embrujo al que podía someternos su versión en directo. Ya no es sólo la pasión con la que se desatan las diferentes secciones, el talento de los músicos o el trabajadísimo vídeo en stop-motion que acompaña a la canción, es que Routine respira, te estruja el corazón y te desgarra el alma sin compasión; no quiero hacer alusiones al motivo temático para esta catarsis, pero creo que es esencial para comprender la verdadera historia de Hand. Cannot. Erase.

El broche a lo que fue, posiblemente, el mejor tramo del concierto lo pusieron Home Invasion y Regret #9, que levantaron a un público (!) extasiado con el despliegue técnico de los músicos. Beggs se dio el lujo de ocupar el asiento de Wilson frente al melotrón, mientras este hacía rugir su bajo al ritmo de las intrincadas melodías de Govan y Holzman; Minnemann por su parte iba entrando en calor deslumbrando con sus elaborados fills y su perenne sentido del humor, que despertaba sonrisas de satisfacción y complicidad allí donde se posaba.

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Steven Wilson aludió entonces a los temas recurrentes en su discografía, y comentó que en el marco de la actual gira había rescatado temas que tenían que ver con la soledad, el aislamiento, la nostalgia y la tristeza por la infancia perdida; sin demasiados preámbulos, se arrancó con las primeras notas de Lazarus, el mítico tema de Porcupine Tree. Tal vez os hayáis fijado en que no hice fotos del concierto; todo tiene una explicación. Durante la interpretación de Lazarus, un chico que estaba sentado delante de mí fue expulsado del teatro por grabar con su móvil; como comprenderéis, si ya tenía pocas ganas antes de que eso pasara, después se me redujeron a grados bajo cero. Tampoco es que yo sea mejor fotógrafo que Lasse Hoile, ¿verdad? Aún con el espectáculo montado por las agentes de seguridad, Lazarus sonó preciosa y enternecedora, y actúo como contraste de la siguiente en la lista, Harmony Korine, que Wilson introdujo como una oda al shoegaze de sus años de juventud.

Para el cierre de set, Wilson decidió finiquitar su excelsa tarea de la misma forma que lo hace en el álbum de estudio. Ancestral sonó, de nuevo, majestuosa, todo un torrente de energía progresiva que a pocos dejó indiferente. Llegados a este punto de la noche, se me acaban los calificativos para remarcar la tremenda labor de Marco Minnemann a las baquetas. Happy Returns, que por el álbum había asociado a unas emociones en particular, consigue darles la vuelta completamente gracias al vídeo que la acompaña, dejándonos ya Ascendant Here On… una sensación, y perdón por el oxímoron, de vacía plenitud.

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Sin embargo, el cálido aplauso, los vítores y los incesantes coreos fueron motivo suficiente para que cayera el telón. Esto, si conocéis el directo de Steven Wilson, no significa en modo alguno el fin del espectáculo; para nada. Nos aguardaba un bis apoteósico, protagonizado en sus primeros compases por el tétrico vídeo introductorio de The Watchmaker, que hacia su final atronó a todo el teatro con el persistente doble bombo de Minnemann y las ditorisones de Wilson, Govan y Beggs. Sin dejar espacio para un solo pestañeo, comenzaron a sonar las primeras notas de Sleep Together, el infravaloradísimo tema de cierre de Fear of a Blank Planet. He de confesar que es una de mis canciones favoritas de Porcupine Tree, por lo que no pude evitar sentirme decepcionado cuándo el siempre pétreo público checo no reacción ante la petición de Steven Wilson de corear esa sección orquestal tan bien traída. Aun así, la banda puso toda la carne en el asador y la interpretación fue excepcional; le hicieron justicia al clásico de Porcupine.

Para terminar, la siempre emotiva The Raven that Refused to Sing. Tras la trepidante experiencia de Sleep Together, las lágrimas de emoción ya se atragantaban con el sentimiento exultante de felicidad que me embargaba, así que el corte final del tercer disco de estudio de Wilson sólo cumplió como anunciada despedida, como promesa de un dentro de poco volveremos a vernos. Esperemos que en septiembre, o en octubre, cuando la actuación especial en el Royal Albert Hall se vaya cercando y se desencadene una nueva gira europea que esta vez sí pase por España. Allí nos veremos. Y allí tendréis que estar todos, porque Steven Wilson sigue gozando de un estado de gracia, tanto en estudio como en directo.

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Acerca de The Shaman

Creador de The Shaman's Blog, web dedicada a informar en español sobre el mundo del rock y metal progresivo.

Publicado el 8 de abril de 2015 en Conciertos/Eventos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. No se si odiarte o declararme amorosamente ;).
    Que envia, madre de dios.
    No puede ser que no pase por España. No nos lo merecemos.

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  2. Yo estuve en el bolo de Paris hace un par de semanas, y flipé increíblemente con Routine. Es imposible no emocionarse con la conjunción de música + imágenes. Pero no fue el unico momentazo. El riff de “3 Years Older”, y sobre todo los solos de “Home Invasion / Regret”. Dios santo Holczman, como variaba el solo de teclado, respecto al album y que torrencial sonaba, al igual que el solo de Govan…

    Comparto lo de no mirar a los músicos, si es que el concierto era ver las imágenes y sentir la música, nada más. Eso si, en “3 Years Older”, al ver a la banda, me dio la sensación de vivir algo mágico, algo para decir, creo que esto es lo mas parecido que pueda ver a aquellos conciertos míticos de los 70, lease Genesis.

    Por cierto, no se si te llamó la atención, pero a mi me pareció muy reseñable la camiseta de Love Will Tears Us Apart con la portada del Closer de Joy Division, de la protagonista de Hand. Cannot. Erase.

    Le gusta a 1 persona

    • Tengo entendido que Joy Division es uno de los grupos favoritos de Wilson, y que marcó bastante su adolescencia. En una entrevista Wilson comentaba que, pese a que en todas las historias y personajes que un artista creaba se imprimía un cierto toque de realidad, en la de HCE particularmente se había reflejado mucho a sí mismo, por lo que la protagonista del álbum es, en muchos sentidos, un reflejo del Steven Wilson adolescente, por lo que es lógico pensar lo de las camisetas de determinados grupos, incluidos Joy Division 😉

      Le gusta a 2 personas

  3. Cuando me referia al “Closer”, queria decir el “Unknown Pleasures” de Joy Division

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  1. Pingback: Crónica: Devin Townsend @ Royal Albert Hall, Londres (13/04/2015) | The Shaman's Blog

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