¿Qué dice la prensa de Dream Theater? (VI) Radio Metal

sef2u1k

Continuamos con la segunda tanda de recopilación de reviews internacionales del duodécimo álbum de Dream Theater. Esta review nos llega desde la web francesa Radio Metal, y en esta ocasión nos encontramos con una review un poco más ligera pero igualmente crítica. La traducción, completa, podéis leerla tras el salto gracias a la inestimable pluma (o dedos, en este caso) de nuestra compañera Asha.

Por supuesto, si queréis acceder a la review completa os exhortamos efusivamente a visitar la página en la que está publicada, donde no solo os quedaréis con una leve idea de lo que quería exponer su autor, sino que os encontraréis una lectura muy agradable y llevadera en la que se explican los motivos por los que este álbum merece las palabras que se le dedican (pincha aquí para acceder a la review original).

¿Es razonable? Esta es la pregunta que incansablemente habríamos hecho a Dream Theater estos últimos años. ¿Es razonable rechazar una pausa como la que deseaba Mike Portnoy y que numerosos fans consideraban que era lo mejor? ¿Es razonable dejar marchar a su líder, miembro fundador, fuerza motriz y batería emblemático por tan poco? ¿Es razonable rechazarlo cuando sólo unos meses después se retractó de su decisión? Y ahora, ¿es razonable, en este estado, titular el nuevo disco con el nombre de la banda? Este nuevo disco se trata del segundo trabajo que publica la banda desde que se produjo el cambio más estremecedor de su carrera, y ahora ya es demasiado tarde para seguir haciendo hincapié en este cambio. Pero también es, evidentemente, demasiado pronto para apoyar el regreso de Portnoy. ¿Por qué no reservar el disco homónimo para celebrar la vuelta de Mike Portnoy al hogar? Va a volver algún día, ¿verdad? Ha habido cosas en el mundo de la música mucho más improbables que al final se han producido…

No, Dream Theater no quiere mirar atrás. Dream Theater quiere avanzar, se ha convertido casi en una obsesión enfermiza el sacar un nuevo disco cada dos años, exactamente, siguiendo una cadencia rigurosa, tan exacta como su propia música. Ahora mismo, Dream Theater debe seguir adelante, no hay lugar para los titubeos. Y puede que sea este aspecto mecánico lo más reprochable de sus últimos años, tanto en la gestión de su carrera musical como en su arte ya que, al intentar hacer versiones menos genéricas de su propia música, han dejado de sorprender, allí donde hace un tiempo sus decisiones musicales controvertidas provocaban la excitación de no saber qué esperarse en cada nuevo disco.

Pero voilà, por más que Dream Theater haya avanzado sin pestañear, no han podido obviar el revuelo que causó a los fans la publicación de un disco sin Mike Portnoy. Esos fans que, de sobra conocidos por sus análisis y su capacidad para desmenuzar cada partícula musical de su grupo favorito, están ahora en efervescencia, divididos por el cambio de batería y sus consecuencias. Pero la banda ya ha dejado claras las cosas con este disco homónimo: quieran o no, Mike Mangini es a partir de ahora el batería de Dream Theater y no está previsto ningún cambio ni a corto ni a medio plazo. Allí donde A Dramatic Turn of Events podía dejar abierta la puerta a algunas dudas, con una batería un poco menos presente y con menos energía que a lo que nos tenía habituados su predecesor, con el nuevo disco, esas posibles dudas han desaparecido. Dream Theater ha prestado una especial atención a hacer destacar a su nuevo batería. En la producción desde el principio: la batería es explosiva y abundante, como antes podía ser la de Portnoy, y está destacada en la mezcla, casi de manera exagerada si lo comparamos con anteriores trabajos de la banda. Una producción en la que Mangini da una imagen de pesado, mientras que en el anterior disco parecía todo lo opuesto. Y además, en este disco Mangini sí ha participado en el proceso de composición. Es como si sus colegas le hubieran dicho. “Vamos, lánzate, llénales los oídos, muéstrales que hemos elegido bien”. Y él no se ha cortado ni un pelo, regodeándose en las ideas inverosímiles al más puro estilo de la banda.

Y justamente el estilo propio de Dream Theater es lo que está en tela de juicio en este disco. Parece que no es más que una simple cuestión de hacer entrar a Mangini, casi a la fuerza, en los oídos de los fans. Es una cuestión de mostrar que Dream Theater ya no va a ser más Dream Theater. Todo, o casi, lo que Dream Theater ha podido ser en el pasado se recupera catapultado en este disco. Comenzando por la introducción orquestada y cinematográfica, False Awakening se hace eco del antiguo disco Six Degrees of Inner Turbulence. El ejercicio de instrumentación que se recupera después de 10 años de Stream Of Consciousness, llamado Enigma Machine, es demostrativo de las múltiples facetas de esta banda. La balada corta Along For The Ride se asemeja, sin ninguna duda, a canciones de discos previos. La pieza épica es Illumination Theory, que casi durante 25 minutos nos transporta por montañas rusas, viajando desde pasajes heavies y técnicos hasta una sección central orquestal muy calmada (de tipo escena romántica del cine de los años 60). Dream Theater ofrece su cupo habitual de secciones complejas, principalmente concentradas en los extremos del disco ya que en el núcleo del disco destacan los temas globalmente más lisos y pausados, aunque sin desaparecer los riffs pesados, a veces de tipo rock n’ roll, sin que esto llegue a ser un componente dominante.

Brevemente, se podría considerar este disco como un resumen de toda su carrera, sirviéndoles para reafirmar su identidad, extrayendo casi todas las ideas de este disco de su pasado. En consecuencia, los amantes de lo vintage se alegrarán en la medida de que muchas secciones recuerdan a riffs o melodías de toda su discografía sin retomarlas explícitamente. Esto nos lleva, una vez más, a plantearnos si se ha hecho un guiño consciente o ha sido un auto-plagio. En este disco son más que evidentes las influencias históricas de la banda. En particular, el disco transpira Rush por todos sus poros, sobre todo el riff principal de The Looking Glass y Surrender To Reason, destacando en esta canción el riff introductorio, la sonoridad del teclado y la sección acústica al estilo Close To The Heart.

Más allá de la orientación musical del disco, éste denota igualmente una voluntad tanto de unificar la banda como en hacer destacar a cada miembro por separado. Excepto por una batería excesivamente presente, la producción parece querer igualar a todos los músicos. Así, Jordan Rudess reafirma su importancia pero también cabe destacar que el bajo de John Myung nunca ha sido tan bien respetado en la mezcla. A nivel de resultado, hay que dar la enhorabuena a LaBrie por poner su voz al nivel de Illumination Theory. En cuanto a John Petrucci, ha dejado ligeramente de lado sus cromatismos para proponer solos de guitarra menos improvisados, más melódicos y por tanto, más atractivos.

Dream Theater, el disco, muestra una banda que nunca descansa sobre sus conocimientos sino que los explota. Algunos apreciarán sin duda los aspectos nostálgicos presentes en este disco, otros añorarán el Dream Theater aventurero que, hace un tiempo, sorprendía por sus decisiones a menudo inesperadas. En cualquier caso, el quinteto seguirá dividiendo a una base de fans que les hará mantener cierto nivel de exigencia.

Acerca de The Shaman

Creador de The Shaman's Blog, web dedicada a informar en español sobre el mundo del rock y metal progresivo.

Publicado el 6 de noviembre de 2013 en Dream Theater en Español y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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