Crítica de Dream Theater (2013)

Como muchos habréis notado, ha pasado un tiempo desde la última vez que publiqué, y no sin motivo. Cuando todos pudimos escuchar por primera vez el nuevo álbum de Dream Theater, tuve la idea de redactar unas primeras impresiones; sin embargo, su cometido fue malinterpretado por muchos, y su contenido dio pie a discusiones por su fondo y por su forma. Ciertamente, cosas que me llevaron a reflexionar. Y aquí estamos un mes después, quizá no todo el tiempo que merecería una pausa de estas características, pero casi lo máximo que me puedo permitir como único editor de este blog al que muchos seguís con fervor.

¿El motivo de esta pausa, o hiatus, como alguno lo habéis llamado? Perspectiva. No, no es que me haya muerto. No es fácil manejar un volumen de trabajo como el que genera un lanzamiento de estas características, y haciendo honor a nuestro querido Mike Portnoy, antes de quemarme decidí parar y disfrutar por un tiempo como un fan más de la nueva obra del quinteto neoyorkino. Pocas reviews, tirando a ninguna, he leído sobre el álbum; básicamente sé lo que les ha parecido a mis contactos más allegados. No tengo ni idea de la opinión general que circula sobre el álbum, así que gracias a eso, puede que diga cosas puramente genuinas, y, por el contrario, es posible que me repita en aspectos claves que ya hayan sido discutidos hasta la saciedad.

En cualquier caso, no quería perder la oportunidad de acercarme a un disco de Dream Theater como antaño, sin la lupa periodística a la que como redactor me veo obligado a acudir semana tras semana, pues no olvidemos que aparte del trabajo informativo en este blog nos decantamos por una opinión crítica de la actualidad que rodea a la banda que adoramos. He pasado tiempo con este disco homónimo. Lo he escuchado hasta la saciedad y en todos los formatos disponibles, he leído todo lo posible a sus creadores en materia de producción, sobre su desarrollo, sobre las motivaciones y objetivos de los músicos para con él, he analizado cuidadosamente la actuación de todas las piezas que conforman este gran puzle, y finalmente, tras darle vueltas durante un mes, me he decidido a escribir esta review.

¿Por qué ahora? Quizá porque percibo que ahora, tras un tiempo con el disco, mi opinión no va a variar sustancialmente. Creo que es el momento adecuado para analizar el duodécimo trabajo de Dream Theater, el momento preciso para destacar sus virtudes y criticar sus errores, así como de verter mi opinión personal sobre el mismo. Por tanto, y como en cualquier review, la subjetividad está a la orden del día, pese a que aspectos más formales como el análisis canción por canción no de mucho margen más allá de la descripción objetiva del tema.

Así pues, y sin más preámbulos, vamos con el análisis del álbum homónimo de Dream Theater. Espero que la lectura se os haga amena, porque va para rato. Y por cierto, si esperáis encontrar una nota numérica al final del artículo, os sugiero que dejéis de leer ahora mismo.

Dream Theater – Dream Theater (2013)

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Dream Theater vs. Dream Theater

Dream Theater vuelven a la carga con un trabajo que, según pretenden, asentará una nueva era en la banda, la era de Mike Mangini. Un nuevo comienzo, acompañado de una poderosa reafirmación como banda que queda representada en la decisión de hacer homónimo a este duodécimo álbum, toda una declaración de intenciones que arroja muchas luces y muchas sombras sobre el presente y el futuro de los reyes del metal progresivo.

Y es que no cabe duda de que Dream Theater son a día de hoy, probablemente, la banda de metal progresivo en activo más influyente. Desde que en 1992 publicaran aquel magistral Images and Words, toda una corriente de músicos jóvenes ha ido mamando de sus pechos, alimentándose de su ingenio musical y abriendo esas bases estilísticas, ya en la actualidad, a nuevos horizontes. Dream Theater han sido la inspiración de toda una generación, han marcado la diferencia durante años y ya nadie va a borrar eso, pero su trono como reyes del metal progresivo está más en disputa que nunca.

El año 2013 nos ha dejado constancia de que este género sigue tan inquieto como siempre, y en un estilo en el que la mayoría de las veces se juega la carta de renovarse o morir, Dream Theater han dejado constancia de que tienen una posición lo suficientemente cómoda como para dejar pasar más de una baza. Tal vez no sea una decisión consciente, pero uno no puede dejar de preguntarse si realmente Dream Theater siguen siendo aquellos padres del progresivo moderno que buscaban sorprender con cada título que lanzaban al mercado, o que por el contrario se conforman con no cabrear demasiado a sus fans, apostando por un valor seguro, porque no nos engañemos, ni aposta les sale un disco malo con todas las letras. La sensación se acrecienta al leer en más de una entrevista al guitarrista y productor, John Petrucci, que afirma alegremente que la banda tiene delimitado un marco estilístico del que está literalmente prohibido salirse, y que, a colación de este tema, otros miembros de la banda, como el teclista Jordan Rudess, ven cómo algunas de sus ideas más interesantes en relación a géneros como el jazz o la electrónica son rechazadas de plano.

Es verdad que Dream Theater siempre se han caracterizado por un sonido propio que, como banda, deben preocuparse por mantener a lo largo de su discografía, y más tras la incertidumbre que levantó la marcha de uno de los miembros fundadores del quinteto, Mike Portnoy, antiguo batería y co-productor junto a Petrucci. Y, en respuesta a esa incertidumbre, la banda lanzó el notable A Dramatic Turn of Events, un disco que rompía con la tendencia establecida por sus dos predecesores, Systematic Chaos yBlack Clouds & Silver Linings. El undécimo trabajo de los neoyorquinos fue un álbum de transición en el que se mandaba un mensaje muy claro: “estamos vivos, podemos seguir adelante sin Mike Portnoy.” Y el resultado fue francamente esperanzador: el gusto por la melodía había regresado, la batería pasó a desempeñar un plano más vertebrador y no tan protagónico, las composiciones parecían no ser tan derivativas y ciertos miembros de la banda encontraron su sitio más que nunca.

Todo hacía pensar, y más tras el anuncio de que este duodécimo trabajo sería homónimo,  que tras esa transición, Dream Theater nos deleitarían con uno de los pináculos de su carrera, imbuidos por el espíritu de renovación que siempre aporta un cambio en la alineación, sobre todo cuando es un cambio tan profundo que afecta directamente a los cimientos de la agrupación. Los directos de la gira de promoción de A Dramatic Turn of Events pusieron de relieve la química musical que habían desarrollado los nuevos Dream Theater, y todo apuntaba a que esa química se trasladaría al estudio; y así fue. Entonces, con una base tan sólida en el plano compositivo, ¿qué podía salir mal?

Llegamos a 2013 y por fin tenemos en nuestras manos el esperado Dream Theater. Le damos al play. Pasan los minutos y empezamos a denotar un gran torrente de ideas; sin duda se nota que la química compositiva ha estallado en el estudio… Pero un momento. ¿Qué ha pasado? Oh, han introducido otra idea. Y otra. Y otra. Y no hemos pasado de los dos minutos de canción. Y ahora otra. Vaya, qué transición más chunga. Bueno, este riff no es tan bueno, pero visto lo visto seguro que pasa rápido. Ah, pues no. Y sigue…

En efecto, Dream Theater no es un álbum carente de ideas, de hecho probablemente es el disco de los neoyorquinos con más ideas de la última década, pero por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender, no están desarrolladas de una manera lógica y productiva. Cambios de tono no justificados, transiciones forzadas o inexistentes maquilladas en efectismo barato, secciones realmente logradas que no se aprovechan e ideas que se repiten hasta la saciedad como si fueran la octava maravilla del mundo cuando no tienen ni por dónde cogerlas. A este disco le falta orden y concierto, le falta dirección, y eso hace que todos los dedos señalen hacia un mismo punto, hacia el productor: John Petrucci.

Antes comentábamos que la salida de Mike Portnoy fue un cambio trascendental para la banda, pero no solo a nivel musical. Empleando un término conocido por todos los fans, supuso un cambio de paradigma. Mike Portnoy no se limitaba a ser el batería de Dream Theater, ya que también hacía las veces de director y productor. Viendo el sendero que tomaron sus últimos trabajos en la banda, tampoco se puede echar toda la culpa a la ausencia del batería barbiazul, sino más bien a la ausencia de una segunda fuerza que module las decisiones de Petrucci. Viendo el resultado final, habría merecido la pena escuchar este mismo álbum con una disposición diferente, ya que muchos de los puntos negativos que personalmente le encuentro son bastante obvios para cualquiera que escuche detenidamente las 9 pistas que conforman el LP. Del mismo modo, sería recomendable que en un futuro reclutaran a un productor externo ya no solo competente, sino capaz de aportar también un punto de vista diferente al del endogámico Petrucci, tan encerrado en su reglamento “progresivo” que a día de hoy está totalmente obsoleto.

Producción, mezcla y masterización

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La sensación de culpa sobre John Petrucci debería acrecentarse, ya que es en gran parte responsable del sonido final del álbum. Con todas las versiones del álbum disponibles en mi mano, voy a romper una lanza a favor del tan criticado trabajo de Richard Chycki: el sonido no es tan malo. De hecho en su versión HD Tracks, muy similar a la que podemos disfrutar en el vinilo, y si disponemos de un buen equipo, la calidad del sonido es bastante buena. Pero ese es precisamente el problema: la mayoría de la gente, ni se lo compra en vinilo, ni se lo compra en HD Tracks, ni, por supuesto, dispone de un equipo de Alta Fidelidad para reproducir decentemente dichos formatos; en resumidas cuentas, la calidad más alta del producto no es la que la mayoría de oyentes va a disfrutar. La versión que casi todos vamos a escuchar es la digital, o como mucho la del CD, y en ambas el sonido es poco menos que desastroso, a consecuencia de un volumen constante y excesivo, de una inexplicable compresión con la consiguiente ausencia de rango dinámico y de la aparición de clipping, algo que en pleno siglo XXI es de auténtico juzgado de guardia. Parece mentira que a estas alturas Dream Theater hayan sucumbido tan vilmente en la Loudness War, así que si tenéis oportunidad, no dudéis en escuchar una de las versiones “pro”.

La mezcla da un claro protagonismo a John Petrucci, que suena mejor que nunca, y a Mike Mangini. Quizás lo más criticable de la batería sea el sonido de la caja, que hace que pase inadvertida frente a los demás toms, algo que se soluciona en parte en las versiones con mejor calidad sonora. Problema similar es el de los platos, que suenan muy difusos y lejanos en la mezcla del CD, pero posicionados y bien diferenciados en sistemas de reproducción de mayor calidad. De hecho, Mike Mangini realiza un gran trabajo junto a Richard Chycki en este sentido, ya que en la mezcla en Stereo de alta calidad que podemos encontrar en el DVD de la Edición Especial parece que tengamos al mismísimo batería frente a nuestras narices. Jordan Rudess y James LaBrie son los más perjudicados en todas las mezclas disponibles, ya que por momentos desaparecen por completo bajo el muro de sonido conformado por guitarra, bajo y batería. De hecho, es curioso que John Myung tenga tanto espacio para brillar en los graves, resultado quizás de los años de trabajo de Chycki junto a una leyenda del instrumento como Geddy Lee (Rush).

Como ya comentábamos, la masterización es todo un despropósito. La más suave de las baladas suena al mismo volumen que los más poderosos riffs, destruyendo por completo cualquier experiencia ligada al rango dinámico de las pistas y manteniendo así un muro de sonido constante que dificulta el disfrute de la experiencia completa que ofrece el álbum. El elevadísimo volumen que se mantiene como una constante durante los 68 minutos que dura el LP hace que se pierdan detalles sonoros más sutiles, especialmente por parte de Rudess, y favorece la aparición del molesto clipping. ¡Si es que hasta el silencio hace ruido! Por suerte, parece ser que la versión de HD Tracks carece de masterización alguna, al tratarse de las pistas directamente sacadas de la mesa de mezclas de Richard Chycki; haceos una idea de cuánto puede variar la situación.

Soy consciente de que la mezcla, y especialmente la masterización, han sido decisiones tomadas a conciencia. Petrucci quería un álbum que sonara rudo, potente, muy “in your face”, como dicen ellos. Y demonios, lo han conseguido, ¿pero a qué precio? Que quieras sonar directo e impactante no quiere decir que tu sonido deba ser una bola de ruido sin rango dinámico. De hecho, haciendo comparaciones, siempre odiosas, no encontraréis una banda con más “wall of sound” que cualquiera de los proyectos de Devin Townsend, y a mí no me la coláis, el canadiense siempre goza de una mezcla definida y una masterización digna de estudio. Tal vez la inexperiencia en este terreno le haya jugado una mala pasada a Petrucci, y aunque es cierto que A Dramatic Turn of Events fue criticado por ser muy blandito, este se pasa al otro extremo: es pesado per se, no porque la música conduzca directamente a ello. No hay una justificación artística en el hecho de imprimir tanta potencia a toda la grabación, y de hecho más de una y más de dos secciones más calmadas se desvirtúan por este motivo.

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Por contra, he de destacar y alabar la gran decisión que tomó Petrucci al decidir grabar día a día lo que fueran componiendo. Esta tónica de grabación ha trasladado al producto final un extra de emoción a las interpretaciones, tal vez más naturalidad, y es especialmente palpable en solos puntuales del mencionado guitarrista. Tal y como dice Petrucci en una de las canciones del álbum, esto le dio una mayor perspectiva como productor, y de entrada parece un recurso bastante útil si se emplea adecuadamente. Y si bien en determinadas ocasiones, como ya he comentado, se nota para bien, en otras se nota para mal. La sensación que transmiten algunas secciones es: “Ya lo hemos grabado así, ¿para qué vamos a pararnos a pensar si es mejor o peor si ya lo hemos grabado y suena medio decente?” Sí, hay veces que puede denotarse cierta pereza compositiva (si os encontráis el final de The Looking Glass en algún sitió decidle que me llame el lunes), y vuelvo a reiterar que no creo que intencionadamente, pero precisamente por eso vuelvo a sacar el tema del productor externo. Por mucho que se empeñen, todos estos pequeños detalles no son apreciables desde dentro del seno de la banda.

Otra gran decisión de Petrucci como productor ha sido la de modular a ciertos integrantes de la banda. Jordan Rudess está más contenido que nunca, y por momentos sus silencios o notas colchón son tanto o más importantes que sus solos (tan solo unos pocos en todo el LP). De hecho, el mago de los teclados juega un papel bastante secundario en toda la grabación, creando espacios más atmosféricos en los que los temas puedan respirar, aportando una base a los siempre aplastantes riffs de Petrucci. En ocasiones incluso ha perdido la voz en las típicas contestaciones guitarra-teclado, que ahora son cosa de John Myung. Ya mencionábamos el gran trabajo de Richard Chycki en este aspecto, pero Petrucci también ha sido clave en conseguir sacar lo mejor del bajista, devolviéndolo un protagonismo compositivo que no veíamos casi desde tiempos de When Dream and Day Unite. Sumámosle a esto el gran sonido conseguido en el instrumento y tenemos como resultado el mejor Myung de los últimos años. LaBrie afronta su madurez vocal conociendo sus limitaciones, y Petrucci juega con eso para aprovechar la facilidad del canadiense de escupir melodías pegadizas cada tres líneas. Si bien James tiene un rol tirando a discreto en todo el álbum, sí que despunta en un par de ocasiones como no lo hacía en años; y sí, estoy hablando de Illumination Theory.

Tras este párrafo, volvemos a hablar del tema productor externo. Como habéis leído, considero que nadie mejor que Petrucci puede sacar de sus compañeros todo ese potencial. Es por ello que el guitarrista no debe abandonar la producción de los discos de Dream Theater, pero sí encontrar un apoyo que le ayude a cubrir sus carencias, intrínsecas a ser parte de la propia banda. Así pues, el tema de la tan discutida producción queda reducido a que Petrucci, por lo que más quiera, debería solicitar un co-productor a la altura de las circunstancias.

Ser o no ser homónimo, esa es la cuestión

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Durante la etapa de promoción previa al lanzamiento del álbum, la banda especificó que con este disco querían conseguir una obra cinemática, muy dinámica y poderosa en su sonido. Querían coger todo lo bueno de A Dramatic Turn of Events y llevarlo al siguiente nivel, haciendo una declaración de intenciones: esto es Dream Theater. Y en efecto, esto es Dream Theater, ni más, ni menos. Y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Lo primero, ¿es apropiado el título homónimo? Tenemos precedentes de bandas que en un punto muy avanzado de su carrera han empleado la homonimia como símbolo de regeneración o de reafirmación, y si bien el quinteto neoyorkino ha expresado su deseo en tales direcciones, la impresión que deja es, ciertamente, de comodidad. No, no estamos ante uno de los mejores álbumes de Dream Theater, pero tampoco ante uno de los peores. Es eso, simplemente, Dream Theater, punto por punto, sin complicaciones. Y es una pena, porque se nota que con tantas ideas ha habido un pequeño intento de despertar a la bestia, pero como decía antes, no se ha conseguido explotar todo lo bien que debería la gran química compositiva demostrada durante los directos de la pasada gira y en estas mismas canciones que ahora analizaremos.

El planteamiento inicial era bueno: canciones más cortas, ideas más directas al grano. El problema con una banda como Dream Theater es que muchas veces más que el fin lo que importa es el medio, y ese disfrutar del camino se ha perdido en este disco. Es cierto que hay temas que llevan mejor la tónica de ser directos, como en el caso de The Enemy Inside o The Bigger Picture, pero por lo general vemos a las canciones esforzándose en sacar a relucir ideas, en vez de que estas ideas trabajen para construir una buena canción. El concepto es el adecuado, pero falla la ejecución. No es criticable el hecho de que sean temas más asimilables, sino que dentro de esa ¿comercialidad? no trabajan para el todo, sino para las partes.

Análisis canción por canción

False Awakening Suite

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El álbum comienza con una breve pieza instrumental que hace las veces de introducción, y que servirá como presentación en los directos de la banda. Se compone de tres movimientos claramente diferenciados que se suceden a un ritmo vertiginoso que captura con gran acierto la esencia cinemática y dramática con la que John Petrucci pretendía impregnar todo el álbum. Sleep Paralysis se presenta solemne, épica y rotunda, mientras que Night Terrors pisa un poco más el acelerador, con algún que otro deje típico de película de terror, para dar paso al movimiento final, Lucid Dream, que recupera la epicidad de la primera parte en un crescendo típico que desemboca en aquella melodía que un dedicado fan descifró desde una secuencia MIDI mostrada en los trailers de promoción.

Pese a los cambios notablemente bruscos entre movimiento y movimiento, el tema mantiene una coherencia estilística que además cuadra perfectamente con los subtítulos dados para cada sección gracias a las sensaciones que transmiten. False Awakening Suite cumple perfectamente su cometido, y tal y como comentaba en el preámbulo, presenta elementos relativamente nuevos para la banda y que sería interesante que mantuvieran en el futuro. La sensación cinemática de este tema es casi inigualable en el resto del LP, y siendo esta una de sus principales características, es una pena que se desaproveche tanto en las canciones subsiguientes.

The Enemy Inside

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El primer single de este LP impacta con desmesurada fuerza en los tímpanos del oyente, en un riff que destila la firma de Petrucci por los cuatro costados. El snarling pig de Jordan Rudess da base a este impactante comienzo sustentado también en la endemoniada batería de Mike Mangini, que demuestra una vez más su capacidad polirrítmica al seguir a cada instrumento con una de sus extremidades. Tras un break al más puro estilo core, la voz de LaBrie se escucha por primera vez en el disco en un tono bajo y desgarrador (que no desgarrado, ojo), aunque enterrada en una tormentosa mezcla que saca a relucir constantemente a la guitarra y a la batería. El estribillo se presenta más melódico, actuando como pulmón de la canción, haciéndola respirar; sin embargo, probablemente debido a esto y en comparación con las estrofas, no acaba de gozar del empaque necesario para soportar ese peso, algo que sí cumple con creces el puente a la sección instrumental, uno de los mejores momentos de la canción y una de las líneas vocales más inspiradas melódicamente hablando del disco. Acto seguido, se sucede el típico duelo de guitarra y teclado al que ya nos tienen acostumbrados Dream Theater, aunque quizás por eso se hace un poco pesado el exceso de notas por segundo. El tema cierra con una repetición del estribillo y del riff inicial, cerrando así una estructura de canción muy clásica.

Es este último punto que señalamos lo que dota a The Enemy Inside de una coherencia y un empaque del que pocos temas del disco disfrutan. Salvo por algún pequeño detalle en la sección instrumental, la pieza evoluciona de manera natural y fluida, respetándose a sí misma y creciendo como entidad propia sin grandes alardes. Un tema muy contundente y directo que, de nuevo, cumple perfectamente su función como single.

The Looking Glass

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The Looking Glass es quizás el mejor ejemplo de lo que representa este disco: la técnica compositiva del Dream Theater de los 90 con el sonido del Dream Theater de los 00. Desde el primer acorde podemos ver una clara influencia de Rush, pero como buenos fans de Dream Theater, no se nos puede escapar el regusto a Images and Words que domina todo el corte, especialmente a un tema como es Under a Glass Moon, del que algunas líneas de batería aparecen calcadas aquí. Y no solo encontramos similitudes con el mítico segundo álbum del quinteto, The Looking Glass nos presenta algún que otro riff similar a Raise the Knife, una línea de bajo clavadita a la de Trial of Tears durante el inspirado solo de Petrucci, que pese a todo se hace corto y se acaba medio con prisas, y un estribillo que se acerca mucho en su base a una sección de la aclamada Glassgow Kiss.

The Looking Glass es uno de los temas más dinámicos del álbum, y pese a ser un auténtico batiburrillo de ideas inspiradas en las influencias más clásicas de la banda, presenta un toque de frescura que nos transporta hasta los años dorados de la formación. El resultado queda levemente empañado por el poco desarrollo de las ideas principales de la composición, algo que se hace especialmente sangrante con el solo de Petrucci y con ese final tan abrupto que parece más pereza compositiva que otra cosa. Por lo demás, actuación correcta de los tres miembros más antiguos del quinteto, que ceden protagonismo a un Rudess que parece el Moore más contenido y a un Mangini que parece Portnoy, con constantes fills y juegos de platos.

Enigma Machine

Enigma Machine

De nuevo nos encontramos ante un tema instrumental, en esta ocasión bastante más estructurado en torno a un riff que recuerda en su sonido a ciertas películas de espías. Tras una prolongada introducción en la que dicho riff es el auténtico protagonista, nos adentramos en una sección que bien podría haber pertenecido a Raw Dog, y en la que posteriormente tanto Petrucci como Rudess insuflan una velocidad de auténtico vértigo a sus respectivos instrumentos al estilo Rhapsody. Myung sale a relucir un par de veces en una actuación que recuerda a sus despuntes en When Dream and Day Unite, dando inicio a una serie de pasajes que recuerdan, por este orden, a Constant Motion, A Rite of Passage y la mismísima The Count of Tuscany. Un break de batería bastante logrado nos devuelve a los primeros minutos del tema, recuperando el riff inicial y cerrando la pieza con el mismo motivo que se inició.

Si dijera algo más suave que decepcionante de Enigma Machine me estaría engañando a mí mismo. La esperadísima pieza instrumental carece de la emoción y el desarrollo tan brillante del que suelen hacer gala las composiciones de este tipo que hemos tenido el placer de escuchar previamente en la discografía de la banda. El riff es absolutamente olvidable, y se repite hasta la saciedad como si fuera la mejor idea que han tenido en años. Tras un principio pesaroso, la técnica sin sentido se apodera de un tema ya de por sí insulso, haciéndolo incluso incoherente al desembocar de manera estrepitosamente gratuita en una sección más calmada, que para colmo es un calco casi perfecto de otro de sus temas. Y por si eso fuera poco, se ahorra un final trabajado en favor de la repetición del motivo inicial. Enigma Machine es una pieza cómoda para Dream Theater, apabullante a nivel técnico. Aún así, me deja la sensación de que podrían haberla improvisado en cualquiera de los múltiples breaks instrumentales que hacen en directo. Vaya, que podrían haberlo hecho mucho mejor, y de hecho, en el mismo disco hay secciones instrumentales mucho más decentes que esta pieza; sin duda, la peor instrumental de la banda junto a Raw Dog. ¿Algo bueno? Por suerte Mangini está iluminado este corte.

The Bigger Picture

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El tema más largo del álbum tras Illumination Theory es un medio tiempo que comienza con un riff muy potente de Petrucci para poco después recurrir al teclado y a la melosa voz de James LaBrie, muy al estilo de The Ministry of Lost Souls. Poco a poco el tema va construyéndose, agregando batería, guitarra acústica, bajo, creando una atmósfera palpablemente bella. De pronto, estalla el estribillo, uno de esos que desde la primera escucha se queda grabado en tu mente, y la canción empieza a evolucionar en una especie de power-ballad en la que, una vez más, Petrucci toma las riendas de la banda, acompañando una de las líneas vocales más interesantes de James LaBrie. El solo de Petrucci es simple y está respaldado en un trabajo excepcional por parte de Mike Mangini, haciendo que en realidad esta sección parezca un solo de batería acolchado en las suaves notas de Petrucci y Rudess. Tras un crescendo al que se pone punto final al más puro estilo Queen, y tras una pausa para coger aire, estalla la sección final, recordándonos a aquella I Walk Beside You, pero con un componente a lo U2 o Coldplay más marcado aún.

Pese a un inicio un poco atropellado, que en mi opinión, o no está bien implementado, o directamente sobra, la canción se vuelve de las más disfrutables del LP. Puede que el primer crescendo sea demasiado brusco y que el estribillo hubiera quedado mejor sin esa distorsión omnipresente de Petrucci, pero al final se le acaba cogiendo el gusto. El estribillo, como ya comentaba, es de los más memorables del álbum, y el solo es una verdadera demostración de calidad por parte de Mangini. La sección final me resulta muy emotiva y emocionante, puro rock de estadio que en directo se volverá una auténtica locura. Sin duda, uno de los mejores cortes del álbum, y el mejor medio tiempo de la banda en años.

Behind the Veil

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La segunda mitad del álbum rompe con una introducción ambiental, muy al estilo new age. Jordan Rudess encuentra aquí un hueco en el que relamerse con su nuevo instrumento, el Seaboard. Sin comerlo ni beberlo, Petrucci se carga toda esa atmósfera con un riff aplasta-cráneos de esos marca de la casa, riff que se mantiene como sustento principal a lo largo de todo el tema. LaBrie sorprende con un tono de voz que lo coloca a la altura de Dave Mustaine (Megadeth); de hecho, si no fuera por los teclados de Rudess, la canción podría pasar por un tema de cualquiera de las bandas del Big 4, o más concretamente, por un tema de los Metallica del Black Album. La rudeza de sus pegadizos riffs solo se rompe justo antes de llegar al estribillo, tras el cual todo vuelve a la normalidad impuesta desde el primer guitarrazo de Petrucci. La sección instrumental es una de las más técnicas del álbum, y está plagada de los malabares técnicos de los que tanto gustan Petrucci y Rudess, aunque en una vena mucho más Awake que Train of Thought.

Si tuviera que definir el sonido de Behind the Veil, diría que es un tema de Falling Into Infinity con la contundencia de Train of Thought. No es una canción que me convenza personalmente, aunque tiene segmentos muy pegadizos. Es cierto que la brusquedad con la que termina con uno de los momentos atmosféricos más logrados por parte de Jordan Rudess me mosquea sobre manera, y me parece un tema predecible y plano para lo que suele ser Dream Theater, pero salvo ese inicio, es cierto que es uno de los temas que más coherencia y estructura interna guarda. Por algún motivo, esta canción y yo no acabamos de conectar.

Surrender to Reason

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De nuevo un tema que se inicia al más puro estilo Rush, tanto, que si me hubieran dicho que era un descarte de Clockwork Angels me lo habría creído. Surrender to Reason sufre casi más que ninguna otra canción de ese problema que comentábamos al principio: le falta desarrollo, le sobran ideas. Es una canción confusa, que cuesta pillar de primeras, ya que el oyente no es capaz de sumergirse del todo en una de las múltiples atmósferas que plantea: que si primero la parte acústica, que si luego el riff molón con el Hammond, que si luego la estrofa con el toque djent, que si luego el estribillo épico a lo Breaking All Illusions, que si luego la parte de los coros…

Sí, esta canción, de primeras, no hay por dónde cogerla. Hay que aprendérsela prácticamente de cabo a rabo para empezar a disfrutarla en todo su esplendor. El “molesto” sonido de la guitarra de Petrucci en el solo tampoco ayuda, aunque gracias a él descubrimos uno de los momentos más originales del álbum. Pese a la falta total y absoluta de coherencia y dinamismo entre las diferentes partes, Surrender to Reason es un Frankenstein en el que cada miembro  brilla con luz propia. Puede que no sea la canción mejor editada del mundo, pero no me cabe duda de que con el tiempo se convertirá en un clásico; otro tema top dentro del LP.

Along for the Ride

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Podríamos decir que esta es la única balada propiamente dicha del álbum, aunque esa sensación se va diluyendo conforme avanzan los minutos. Along for the Ride es una canción que engaña, pues cuenta con un envoltorio muy similar al visto en Beneath the Surface. El pilar principal del tema es uno de los estribillos más pegadizos del LP, lo que ha llevado a la banda a pensar que Along for the Ride puede llegar a convertirse en un verdadero himno en directo. Siento discrepar con ellos, pero más allá de los evidentes rasgos de rock de estadio, dudo que esta pseudo-balada llegue al tanto al corazón como su clara predecesora, Beneath the Surface, sin ir más lejos.

Ni siquiera aquí puede Petrucci evitar echar mano de su guitarra distorsionada, aunque por lo menos en el solo de Rudess, flagrantemente sustraído de la ya mencionada hasta la saciedad Beneath the Surface, se está quietecito. Es el otro John el que se encarga de deleitarnos con uno de sus momentos más brillantes. Una pieza simplista que a la par aboga por aunar demasiados tonos  que no acaban de funcionar del todo bien juntos. Volvemos a ver esa falta de cohesión estilística, ese desarrollo con prisas que acaba matando la atmósfera de la canción.

Illumination Theory

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Olvidaos de todo lo que he dicho hasta ahora. Si este disco tuviera que llamarse de otra forma, sería claramente Illumination Theory. No cabe duda de que esta es la pieza central del álbum, el motivo por el que ha merecido la pena sacar el disco al mercado. Esta épica composición de cerca de 20 minutos sustenta por sí sola al resto del álbum, cumpliendo punto por punto con la definición que la banda da del álbum completo. Illumination Theory es una composición llena de dinamismo, muy cinemática, variada, con presencia, poder y un gran sentido de la musicalidad. Presenta una gran cantidad de ideas muy bien desarrolladas y entrelazadas, aportando elementos novedosos a una banda con más de 25 años de carrera. Illumination Theory es todo un logro, que tal vez solo se vea empañado por el hecho de que sus partes están separadas de una manera demasiado evidente. Si es que hasta en el terreno lírico, no muy destacado en la mayor parte del álbum, aquí brilla con luz propia (sí, eso es aposta). Todos los miembros de la banda tienen su momento en esta pieza, que pasa a convertirse en un clásico instantáneo de Dream Theater.

Paradoxe de la Lumière Noire es el primer movimiento, instrumental, que nos presenta el motivo principal del tema, con la orquesta en toda su magnificencia, recordando por momentos a la introducción de Lost Not Forgotten. Tras este contundente inicio, John Petrucci nos regala el que probablemente sea el mejor riff de todo el LP. Poco a poco la presencia del órgano de Rudess se va a haciendo más evidente hasta desembocar en el segundo movimiento, Live, Die, Kill, en el que con un Mangini desbocado a la cabeza, rompe la rasposa voz de LaBrie. El tema evoluciona muy naturalmente hacia un sonido cada vez más oscuro, guiado por el apocalíptico piano de Rudess y el palm-mute de Petrucci. Tras la segunda repetición del estribillo, Rudess y Petrucci nos regalan un pasaje neoclásico al más puro estilo Symphony X que pone el primer punto y seguido de la suite.

The Embracing Circle aterriza de improviso y de manera muy gratuita. Una sección completamente ambient da luego paso a la orquesta dirigida por Eren Basbug, quien se marca ya no solo uno de los mejores momentos del álbum, sino de la discografía de Dream Theater; este tío ha hecho historia con uno de los pasajes más emotivos del amplio catálogo del quinteto neoyorquino. Es curioso que uno de los momentos cumbres del disco no cuente con la participación de ninguno de los cinco músicos que conforman Dream Theater; desde leugo, da para reflexionar. Del mismo modo gratuito que comienza este tercer movimiento se va, dando paso a uno de los momentos más impactantes de la suite, el cuarto movimiento, The Pursuit of Truth.

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John Myung y Mike Mangini son los encargados de abrirse paso hasta el mejor James LaBrie que recuerdo en décadas, ya. A grito pelado se construye un crescendo basado en el riff inicial de Myung, que finalmente desemboca en un duelo de velocidad entre Mangini y Rudess. Esta es otra de esas secciones que te dejará con la boca abierta, pues a su maestría técnica se une un gusto intangible para hacerlo fascinante; esa sensación se transporta a los siguientes minutos de canción, en los que se recupera el riff inicial de Petrucci y se deja un regusto añejo que nos retrotrae a los tiempos de A Change of Seasons. Cuando estamos tan embobados que no nos damos cuenta de que llevamos 15 minutos de canción, llega el épico final.

Surrender, Trust & Passion es la épica conclusión que, al igual que el tercer movimiento, surge de manera atropellada. Sobre un colchón melódico generado por Rudess y la sección de cuerda, LaBrie nos deleita con una interpretación muy sentida, que pone punto final a la suite al más puro estilo de Six Degrees of Inner Turbulence… ¿o no? Tras un minuto de silencio, Rudess y Petrucci protagonizan el verdadero cierre del álbum, una hermosa pieza de piano y guitarra que bien podría haber aparecido en uno de los últimos discos de Steven Wilson. El lado más sensible de Dream Theater se pone aquí de relieve, y yo personalmente no puedo dejar de preguntarme por qué una de las mejores ideas del LP fue desaprovechada de esta manera, relegándola al puesto de huevo de pascua. Una pieza con esta entidad habría dado para mucho más, y me sabe mal que la hayan tenido en tan poca consideración. Es tan simple y tan bella que me empalma el alma, y este no era lugar para ella.

Illumination Theory tiene sus fallos, ya los hemos comentado, pero en general es el referente de la idea que Petrucci tenía en mente para este álbum. Sintetiza todos los elementos claves que el duodécimo trabajo de Dream Theater en conjunto no ha sabido plasmar. La inclusión de una sección completamente orquestal, el coqueteo con la música ambient, ese final inesperado en una vena mucho más minimalista, el tonteo con riffs djent, la incorporación de elementos neoclásicos y la explotación al máximo de las habilidades de Mike Mangini son elementos nuevos a semi-nuevos para Dream Theater, y el espejo en el que deberían mirarse los futuros trabajos de la agrupación. Sí, este tema sí que consigue un cambio paradigmático; sí, este tema sí está a la altura de su cruel entorno. Illumination Theory es todo y más, puro rock cuántico. ¿Se nota ya que me gusta o sigo deshaciéndome en elogios? Será mejor que vayamos concluyendo esto.

Valoración Final

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Dream Theater es el disco que pudo haber sido pero no fue. Es un cúmulo de buenas ideas que no se desarrollaron todo lo bien que deberían. Es una reafirmación (otra más, y van…) del sonido de la banda que no va a encandilar a sus detractores, y que tampoco aporta nada especialmente nuevo a sus seguidores habituales. Es un álbum que pone de relieve las carencias de una banda con casi 30 años de carrera en un género en constante evolución en el que o ganas o mueres, citando a Cersei Lannister. Y Dream Theater se han dormido en los laureles, justo cuando tenían la oportunidad de dar un manotazo en la mesa, un auténtico golpe de autoridad que los hubiera reafirmado como la banda de metal progresivo más grande. Como decíamos al principio, nadie les va a quitar ese título a estas alturas, pero no podemos evitar mirar hacia otros mastodontes del género y lamentar que el duodécimo trabajo de los neoyorquinos no haya estado a la altura de lo que se esperaba. Hay que mejorar en muchos campos: en producción, en sonido, en atención al detalle. No somos quiénes para dictar la dirección musical que debe tomar un artista, pero también hay que comprender que tras 12 discos, a pocos pillan ya por sorpresa. Quizás decir que ha sido una absoluta decepción es exagerado, al igual que decir que ha colmado todas las expectativas es extremadamente optimista. Las buenas noticias son que las ideas están ahí, no se han agotado, y que parece que ganas de mejorar no faltan; ahora lo único que necesitan es que se dé empaque a esas ideas y se recupere una dirección lo suficientemente novedosa y atractiva como para volver a marcar el camino a seguir, con la ayuda, por ejemplo, de un co-productor externo. No podemos vivir anclados en el fulgurante pasado de la banda e ignorar todo lo que se está consiguiendo en el terreno progresivo gracias a otras agrupaciones, y es que, simplemente, este álbum no está a su altura. Esperemos que en el futuro la banda recapacite sobre su situación y vuelva a demostrar por qué merecen ese trono tan disputado en los últimos años. Resumiendo todo este galimatías en una frase: pudo haber sido mejor.

Lo Mejor:

  • La atmósfera cinemática.
  • Las secciones orquestadas y neoclásicas.
  • Jordan Rudess, contenido y aún así un paso por delante de sus compañeros.
  • La tarta de chocolate de Petrucci.
  • John Myung, reaparecido.
  • Illumination Theory, The Bigger Picture y Surrender to Reason.
  • Enigma Machine solo dura 6 minutos.

Lo Peor:

  • La calidad sonora general del álbum en sus versiones más económicas.
  • La ausencia de colaboración lírica de otros miembros de la banda.
  • Un excelente Mangini echado a perder por el sonido de su batería.
  • Fallos de producción y de dirección.
  • Poca innovación, aunque es un paso adelante respecto a ADTOE.
  • Behind the Veil, Along for the Ride y Enigma Machine. Por qué existes.

FAQ

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Visto lo visto con las primeras impresiones, os recomiendo que antes de comentar os leáis este FAQ (Frequently Asked Questions).

¿A ti te gusta Dream Theater, Shaman?

Por supuesto, son mi banda favorita. Si no fuera así no le habría dedicado horas y horas de mi tiempo libre a este blog.

¿Te ha gustado el nuevo disco, Shaman?

Es un disco de Dream Theater, por supuesto que me ha gustado. Pero menos que muchos de los discos que han salido este año y, por supuesto, menos que otros discos de la banda.

Entonces, ¿por qué lo criticas tanto?

Pienso que un buen fan de una banda no se dedica exclusivamente a lamerle el culo a dicha banda. El buen fan señala aciertos y errores, y cuando algo no le gusta, lo dice, porque piensa que su banda es la mejor y quiere que siempre hagan lo mejor. Soy fan, soy exigente, y por tanto critico lo que no me gusta de ellos, siempre de un modo constructivo.

Tus críticas son destructivas.

Hombre, creo que he aportado soluciones a los problemas o errores que observo en el álbum, y de una manera ordenada y argumentada. A mí no me beneficiaría en nada dañar la imagen de Dream Theater.

Tu crítica es muy subjetiva.

Por definición, una crítica es subjetiva. Obviamente, mi texto no es la ley universal sobre el álbum, cada uno podrá tener su opinión, y la mía particular es esta.

¿Y por qué me discutes/respondes cuando digo algo en lo que no estoy de acuerdo con tu crítica?

Porque mi labor aquí, aparte de redactar los diferentes artículos, en mantener activa la comunidad. No trato de imponer mi pensamiento, trato de generar debate.

¡Eres un dictador y un cerrado!

Creo que esta noche no dormiré. En serio, no trato de ofender a nadie, si algo que leéis aquí no os gusta, lo siento por vosotros.

Deberías tener más redactores para que hicieran críticas y así tener una valoración más contrastada.

De momento el personal de este blog es el que es. De todas formas, en los próximos días os iré publicando reviews de otros medios para que podamos contrastar opiniones y no os penséis que la línea editorial de The Shaman’s Blog es la Torá Dream Theateriana.

No eres ingeniero de sonido, no critiques el sonido del álbum.

Al igual que los críticos de cine no son cineastas, o los críticos de literatura no son escritores, o los críticos de videojuegos no son desarrolladores, ni los críticos de arte en general no son artistas, yo para criticar el sonido de algo no necesito ser ingeniero, solo tener orejas (y un ordenador a mano para escribir dichas críticas). Sin ser ingeniero estaría encantado de abrir un debate más técnico en este aspecto, si gustas.

Si ellos querían que la canción fuera así, está bien. ¡Es su decisión!

Y no son infalibles. En la vida hay decisiones buenas y malas, pero eso ya es entrar en tema de gustos. Reitero, señalo los puntos que me gustan y que no me gustan, no estoy exigiendo a la banda que haga las cosas como a mí me gustan.

Si no te gusta el disco, vete a escuchar otros grupos.

Ya lo hago, y de hecho recomiendo efusivamente que todo el mundo haga lo mismo.

Si tan malo es el disco, ¿por qué no sacas tú uno? A ver qué tal te sale…

Si bueno, me remito a la respuesta de lo del ingeniero de sonido. Los críticos de arte no tienen por qué ser artistas. Seguro que tú no cocinas y cuando tu mamá te pone una comida que no te gusta le dices que es una mierda. Y ahora que lo mencionas, no, no tengo ningún disco propio (el mundo da las gracias por ello), pero sí que tengo una versión modificada del disco de Dream Theater, hecha a mi propia medida. Si alguien está interesado en darle un repaso para comprender por dónde me habría gustado que tirasen en este disco, que me lo solicite.

Ya, luego bien que irás al concierto y disfrutarás con estas canciones…

Por supuesto que sí. ¿Y eso qué tiene que ver exactamente? Aparte de que en tres horas tienen espacio para muchas más canciones sin contar las del nuevo disco, no veo por qué no voy a disfrutar en un directo de ciertos temas que no son tan de mi agrado. Si no me eché la soga al cuello cuando Muse me tocaron Neutron Star Collision, creo que esto lo soportaré.

¿Por qué no le has puesto nota?

La nota numérica desvirtúa el resto del texto. La gente tiende a omitir la lectura de párrafos y párrafos de análisis y crítica que con tanto esfuerzo ha elaborado un redactor para luego solo comentar sobre la nota: “¿¡UN 7!? Yo le habría dado un 7’58…”. Pero en serio, si queréis un valor numérico, visitad el análisis en ProgUP!, que ahí el jefe me obliga a poner nota.

¿Alguna recomendación a la hora de leer la crítica?

No os toméis la vida tan en serio. Solo es un disco, no va a ir a ninguna parte. Disfrutadlo. La opinión de otro fan como cualquiera de vosotros no cambia el hecho de que ese disco os guste más o menos. No es un ataque personal a la banda, ni a sus miembros, ni a su música, ni a su legado, ni al perro de Mike Portnoy, ni a sus fans. Simplemente un humilde opinión del tío que un día estaba tan aburrido en su casa que decidió montar este blog. Carpe Diem, muchachos.

¡Viva Chile mierda!

Ctm lml

Acerca de The Shaman

Creador de The Shaman's Blog, web dedicada a informar en español sobre el mundo del rock y metal progresivo.

Publicado el 20 de octubre de 2013 en Dream Theater en Español y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 104 comentarios.

  1. ¿La imagen de Illuminated Edition es la oficial del tour 2014?
    Concuerdo en todo más o menos, sólo que opino que Along for the ride y Illumination theory son las mejores, y después van Behind the veil y Surrender to Reason (por al magnífico solo y los coros del final).
    Simplemente, cuando a ti no te gusta una canción, la mayoría de los fans si que les gusta.

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  2. Enhorabuena por la Review, la acabo de leer y estoy de acuerdo en el 90% del Texto, si bien hablas de algunos tecnicismos que ignoraba, pero es alucinante la coincidencia en sensaciones que para mi era dificil de explicar al carecer de dichos conocimientos tecnicos.
    De verdad , muchas gracias por dedicar tu tiempo a esta review y muy buenas las FAQ , que Grande.

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  3. Bravo. Especialmente por el FAQ. Detesto tanto a los haters absolutos como a los fanboys mojabragas. Creo que al analizar algo sobretodo hay que tener honestidad y ojo crítico para destacar lo bueno y lo malo, más allá de lo mucho o poco que te guste este algo. También Dream Theater es mi grupo favorito y aunque el nuevo disco me gusta, ha habido claros patinazos que me veo obligado a señalar, así como sus virtudes, claro está.

    PD: Sigo alucinando de que los lectores se hayan tragado lo de tu supuesta muerte xDDDDDDD

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  4. Gran review, expones claramente lo que te ha parecido el disco. Es la gran pega de la reviews de blogs, que deberían llamarse simplemente “opinones” y no reviews como tal.

    Respecto al sonido: Me alegra que se escuche bien en versión HD, pero no puedes sacar un disco pensando solo en los que van a tener el vinilo. Es un puto delito como suena.

    De todas formas, ya lo dije en su día y lo vuelvo a decir con muchísimas escuchas del disco:
    Lo que algunos considerais la falta de cohesión y estructura como malo, a otros nos está encantando. Quiero decir, es una barbaridad la cantidad de cosas distintas que han metido en un simple tema de 6 minutos, una gozada la velodidad y dinamismo que tienen temas como “Behin the Veil” o “The Looking Glass”, que son magníficos.
    Sin darte cuenta, estás escuchando Along The Ride y, en vez de deprimirte, te alegras porque aun falta The Illumination Theory. La cual con el tiempo la gente pondrá al mismo nivel que los grandes temas. Es una puta maravilla a la que solo le falta que la intro de piano esté presente.

    Lo menos destacable del disco son The Enemy Inside y Electric Machine. Una por lo “normal” que es (Si fuera de otro grupo sería un temazo, con esa intro de batería y demás) y Electric Machine por lo sosa que suena. No me dice nada, vamos.

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  5. opino lo mismo Shaman, necesitan un productor externo, que mire las cosas desde afuera, un punto de vista desde el exterior, y por que no decirlo, q modernicen su sonido, hay full cosas nuevas en el medio que pueden incluir y renovar su sonido pero aun asi, me gusta este album¡¡¡

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  6. “En efecto, Dream Theater no es un álbum carente de ideas, de hecho probablemente es el disco de los neoyorquinos con más ideas de la última década, pero por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender, no están desarrolladas de una manera lógica y productiva. Cambios de tono no justificados, transiciones forzadas o inexistentes maquilladas en efectismo barato, secciones realmente logradas que no se aprovechan […].”

    Tienes más razón que un santo… Misteriosamente hay tantas cosas en este álbum que me fascinan como cosas con las que digo “por dios, pero qué habéis hecho?”
    Al igual que ADTOE me produce una doble perspectiva…

    Como tú soy un “fan namber wan” de la banda. Los idolatro, los admiro, los respeto, los sigo allá donde vaya su música y, sobre todo, APRENDO Y DISFRUTO con ellos. Pero hay ciertos aspectos en los cuales los estoy viendo cogidos por pinzas. Definición y Originalidad quizá sean los términos adecuados que faltan aquí para mi.

    Hay muchas ideas? Si, muchísimas! Tantas como cuando coges una guitarra sin haber pensado en cómo enfocar una sesión de estudio y empiezas pim… pam… pim.. pam… O como cuando abres internet sin un objetivo concreto y acabas con… facebook, el marca, the shaman’s blog, el correo, un par de gifs y si quieres el… youp*** abierto y al final… no haces nada, haces un poco de todo.

    Este cd quizá sea como ir a… una fiesta gastronómica donde comes 50 miniexquisiteces y ninguna te quita el hambre (y alguna estaba a punto de caducar 😉 )

    No deseo que nadie me malinterprete… The looking glass me parece la caña (aunque no original como ya comentaba Shaman… Raise the… mmmm…Raise… Apesta, no?) pero qué coño hacen con ese cambio de tono?
    Es progresivo?

    Si… es progresivo… pero el progresivo no es una cosa caótica!!!

    No se trata de poner ideas por poner. De juntar lo que te salió el lunes, con lo del martes y el jueves y hala! 5 minutos +3 +7 y tengo una obra progresiva!

    no, por dios… El progresivo es probablemente en el fondo el género moderno-actual fuera del ámbito “docto” o “académico” (Barroco… Romanticismo… Contemporáneo…) donde las cosas están más pensadas y rebuscadas porque sus creadores son unos fuera de serie en su visión, sentimiento, conocimiento y técnica musical. Y aquí, en algún momento no lo han demostrado y no sé por que.

    “si os encontráis el final de The Looking Glass en algún sitió decidle que me llame el lunes” Esta frase es la caña! jajajajjajajajajaja!

    Yo todavía no he dejado de escuchar esa canción, porque no la oí terminar… jajajajajjajajajajajajajajaja!

    “el sonido no es tan malo. De hecho en su versión HD Tracks, muy similar a la que podemos disfrutar en el vinilo, y si disponemos de un buen equipo, la calidad del sonido es bastante buena. Pero ese es precisamente el problema: la mayoría de la gente, ni se lo compra en vinilo, ni se lo compra en HD Tracks, ni, por supuesto, dispone de un equipo de Alta Fidelidad para reproducir decentemente dichos formatos…”

    Mmmmmm… mmmmm…. no podemos suponer que la gente va a sentarse a adorar el cd en HD en su sillón cada vez que quiera escucharlo. Yo quiero tenerlo en mi pC, en mi móvil, en mi mp3, en… en la sopa jolín!
    Y no todo el mundo puede tener un HiFi de la caña tampoco…

    Creo que hacer un “cd bueno” y otro “malo” a la hora del sonido es lo peor que pueden hacer. Tiene que ser uno muy bueno y el otro magnífico. Son Dream Theater…

    Y el “pro” tampoco me parece buenísimo. Dream Theater tienen medios como para hacer un cd que suene tan bien como… uno de Clapton, de Floyd, o… la canción Forever de Kenny Loggins! y tienen la suerte o desgracia de hacerlo con los medios de hoy en día. Por qué no suena claro? Por qué hay tanto ruido?Quizá al querer hacer tanto con cada instrumento (no me refiero a número de notas) al final sobra la mitad… no lo sé… algo pasa aquí.

    Y es el segundo cd en el que lo comentamos… puede que la cosa empiece a ser seria ya.
    De todas formas, yo soy de los que insiste en que el sonido de cd de DT nunca fue “genial”. Es mi banda favorita, como la de Shaman (junto con Europe y TOTO) pero a la hora de masterizar o producir nunca han tenido alguien que lo dejase bordado. Aunque insisto, sus trabajos son de quitarse el sombrero.

    Mmmmm permitidme volver a lo de “muchas ideas en este cd” si… pero muchas son sacadas de anteriores canciones. Alguna en enigma machine apesta al primer album con dominici o al black clouds, no?

    “Si… Es progresivo” No me sirve la excusa. Una cosa es una reminiscencia, otra es hacer “TEMA Y VARIACIONES SOBRE NIGHTMARE” por decir una. Una vez más me gustaría defender que no todo vale. Pero siguen siendo mis héroes coño! Han hecho un buen trabajo, pero con Dream Theater yo me esperaba un top 3, o mínimo top 5 y… jo…

    Aún así yo también cantaré y disfrutaré cada tema como el Shaman en el concierto! 😀 PORQUE SON TEMAS DIGNOS DE DISFRUTARLOS.

    Pero como una de las mejores comunidades de fans que somos, somos muy muy exigentes también. Y hay que serlo, porque ellos tienen capacidad como para ser la mejor banda del género que hubo, hay y habrá. y cualquiera debe ser capaz de decirlo, no solo sus fans frikis…

    Bueno, a todo esto, the bigger pic también me parece genial! ^.^

    Me gustaría volver a parafrasearte, shaman:

    “Entonces, ¿por qué lo criticas tanto?

    Pienso que un buen fan de una banda no se dedica exclusivamente a lamerle el culo a dicha banda. El buen fan señala aciertos y errores, y cuando algo no le gusta, lo dice, porque piensa que su banda es la mejor y quiere que siempre hagan lo mejor. Soy fan, soy exigente, y por tanto critico lo que no me gusta de ellos, siempre de un modo constructivo.”

    Tienes más razón que un santo.

    Bueno, yo también he estado muucho tiempo inactivo a la hora de comentar tu blog tío! Pero eso no quiere decir que no lo siga, y que no lo valore!!

    Un abrazo muy grande!

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  7. jajajajaj viva chile ctm! xD grande Shaman, comparto tus impresiones, espero verlos pronto en directo a ver si alguno de los temas gana mas puntos en las presentaciones, un abrazo!

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  8. Estoy de acuerdo que en ciertas partes del cd se hace pesado, pero canciones como The Bigger Picture, The Looking Glass (la mejor con Illumination Theory para mi) hace que valga la pena escucharlo. Y Illumination? El mejor momento de la cancion unos de los mejores de DT y no participa ninguno de ellos… No puedo estar mas de acuerdo, y de esa version que tienes hecha de ti, seria interesante escucharla, seguro que a mas de uno nos satisfaria 🙂 sigue asi!!!

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  9. Shaman !
    Increíble todo tu esfuerzo. Siempre he valorado todo el trabajo que has hecho en este Blog y me gusta mucho cómo lo llevas a cabo.
    Durante muchos años no hubo un “blog en español” que hablará de Dream Theater y su actualidad, y eso era realmente lamentable, ya que no encontraba instancias para hablar, conversar, discutir, aprender, conocer y reconocer otras opiniones sobre lo que estoy escuchando, y ahora que hay uno (y que sea como es éste), realmente lo valoro.

    Te habías desaparecido un tiempo, pero comprendo perfectamente que uno también tiene una vida fuera de esto, y a veces es necesario darse un respiro de esta gra máquina.
    Así que por un lado, primero quería decirte eso; que en lo personal valoro y agradezco todo tu trabajo, tu esfuerzo y tu dedicación. (No te mueras nunca jajajaj)

    En segundo lugar, comentar un poco la reseña.
    Pienso que has hecho muy bien al no ponerle nota, se desvirtúa mucho de lo dicho y se desvía mucho el tema en los comentarios.
    Además, me ha gustado que respondieras las ‘preguntas frecuentes’. Mucha gente no entiende el significado de “opinión” (o como se dice típica y ‘redundantemente’ “opinión personal”) y piensan que se ataca al disco cuando se le hace una crítica, cualquiera que ésta sea (incluso constructiva).

    (Yo el disco lo he escuchado, pero no taaaanto, debido a que por estos días no estoy escuchando mucho Dream Theater, y eso me pasa siempre que estoy explorando nuevos rumbos musicales; y cuando me siento saciado ‘temporalmente’ de esa búsqueda, vuelvo a la que es mi banda favorita, y al progresivo en general, y este disco apareció en uno de esos momentos… entonces la instrumental, por ejemplo, no la he escuchado como para dar una opinión crítica todavía, pero más temprano que tarde “volveré”, y analizaré con más detalle todo, pero ojo! eso no quiere decir que hasta ahora no lo haya hecho ya! jajaja)

    Encuentro que la distribución; el orden, de las canciones en el disco es muuy acertada, pero es inevitable para mi decir que por causa de que “The Bigger Picture” está en el centro del álbum, he escuchado mucho más la segunda parte del disco que la primera.

    Comparto muchos de los aspectos que has mencionado aquí, y he decido comentar esta vez, porque me vi muy reflejado en tu opinión, al notar que has quedado con una sensación muy similar a la mía.
    Me ha encantado leer tu reseña Shaman, y lo que más me gusta de este disco es ese aspecto cinematográfico impreso en muchas de las canciones de este nuevo trabajo de DT.

    Por último, aquí les dejo una lista de discos Progresivos del 2013, que si no han escuchado aún, se las recomiendo, pues se entretendrán muchísimo!
    (Con esto, para mi, queda en evidencia el buen año que ha sido éste para el Progresivo… Una lista de más de 10 discos de pura calidad, y son sólo los que recuerdo ahora, así que les pido encarecidamente que me ayuden a completarla si me ha faltado alguno, ADEMÁS, EL ORDEN ES ABSOLUTAMENTE ARBITRARIO, esta lista no es un “top ten” ni mucho menos, sólo los enumere de acuerdo al orden que los iba recordando… como comprenderán, son muchos.)
    1. Dream Theater – Dream Theater
    2. The Mountain – Haken
    3. Riverside – Shrine of New Generation Slaves
    4. Scale The Summit – The Migration
    5. Spock’s Beard – Brief Nocturnes and Dreamless Sleep
    6. James Labrie – Impermanent Resonance
    7. Rudess-Minneman- Levin
    8. TesseracT – Altered state
    9. Steven Wilson – The raven that refused to sing
    10. Leprous – Coal
    11. Thought chamber – psykerion

    12. Tides from nebula – Eternal Movement
    (Este último no es Progresivo, es Post-Rock/Post-metal, una banda que en lo personal recomiendo muchísimo, así como sus trabajos anteriores que son increíbles, no se arrepentirán =)… Si alguien se anima, recomiendo comenzar con “Earthshine” de Tides From Nebula del 2011)

    PD: Para el fanático de Illumination Theory: Escucha “Tchaikovsky – Piano Concerto 1 – B Flat Minor”. Creo que quien no lo ha notado aún, encontrará algo bastante interesante y divertido.
    (http://www.youtube.com/watch?v=BWerj8FcprM&feature=youtube_gdata_player)

    Saludos !

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    • Genial que entre nosotros acá hagamos recomendaciones. Definitivamente le daré algunas escuchas a algunas de las bandas que mencionas y que, hasta ahora, desconozco. Gracias. No puedo indicar alguna que falte, pero recordar también que a fin de este mes se estrena “The Theory Of Everything” de Lucassen, me como las uñas ya por escucharlo. Saludos 🙂

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  10. Y otra cosa que se me olvidaba, controlar a Rudess me parece una cagada monumental. Para mi si no es el mejor miembro del grupo, no le queda mucho. Fue metiendo cositas disco a disco como el continuum, morphwhiz…

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  11. Para gustos los colores. Discrepo contigo en las mejores canciones del disco (o por decirlo de alguna forma las menos malas). Behind the Veil y Along for the Ride para mí son las dos mejores del disco y coincido contigo en que Enigma Machine es lo peor que han hecho probablemente en toda su carrera. Después de este tiempo para asimilar el disco más tranquilamente mi opinión sobre el disco no ha variado mucho de las primeras impresiones que tuve de él. Junto con Black Clouds and Silver Linnings el peor disco de Dream Theater.

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  12. Agree.

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  13. Concuerdo con Shaman es cuestión de gustos ya sea que se sea fan o no cada uno tiene su opinión, y si es solo un disco de una gran banda, no hay que pelearse solo hay que disfrutar todo el disco o lo que nos gusto de el, si no hay muchas bandas de prog afuera, a mi me deja la sensacion de que pudo dar mas, hay ideas que no se continuaron y otras que realmente no encajaban, a mi me gustaron False awekening suite, the enemy inside, the looking glass, the bogger picture,
    illumination theory es lo mejor desde octavarium, y a pesar de que he visto opiniones donde no encuentran gusto por enigma machine, pues a mi me gusto.
    En fin el disco marca nuevas tendencias a mi me gusto y esperemos que depara el futuro para Dream.

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  14. Fabrizio Antonio Veracruz del Campo

    este blog se volvio anti dt no puedo creer lo que lei dios mio boi a kemar todos mis productos oficiales de merchandeisin g de shamands te vendiste yo te sigo desde septiembre de 2011 que hacias buen verso ahora es todo bazofia comercial

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  15. No está usted siendo objetivoooo. No entiende usted mucho sobre Rock cuántico si es capaz de decir todas esas cosas de una banda tan requetebuena como Dream Theater. Son dioses, y punto. Vaya usted a recoger algodón.

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  16. Rosario José del Sagrado Corazón de Jesús

    Estoy de acuerdo con la nota.

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  17. Vete a casa. Estás borracho.

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  18. ¡Viva Chile mierda!

    Ctm lml

    TIPICO CHILENO! xD

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  19. Estoy bastante de acuerdo, en especial con la siguiente ecuación cuántica:

    DT con ganas de tocar + JP explota compañeros + co-productor externo= Big Bang

    PD: Lo de las ideas poco desarrolladas o en exceso ni me había dado cuenta, cuando escucho música dejo que todo fluya y ni reparo en cosas como esas; la verdad es que no me importa jajaja.
    PD2: Espero que alguno de éstos ultimos comentarios sean tan solo bromas sarcásticas.

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  20. Y a que se debe el “Viva Chile mierda!” 😄

    Pd: Viva Chile mierda.

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  21. Interesante análisis. Concuerdo en muchos aspectos, pero gustos son gustos.
    Los mejores temas del álbum para mí son Behind The Veil y Surrender To Reason, en ese orden. Enigma Machine es un espanto, muy lejos de los mejores instrumentales de la historia de la banda. Illumination Theory me resulta ínfima comparado con Octavarium y The Count of Tuscany. Y el sonido resulta francamente decepcionante para un trabajo del año 2013.

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    • Gustos son gustos, ni hablar.. Pero no entiendo por qué empeñarse en comparar IT con 8V, TCOT, o ACOS, para dar la opinión sobre el tema… Sólo por su duración?… Es una canción antes que todo… En lo personal también creo que 8V es mejor.. Sólo un poco…. Pero ni aun creyendo que es ampliamente superior eso me va a hacer pensar que IT sea “ínfima”.. Son diferentes calidades de excelencia….

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  22. Haz dicho todo lo que he pensado ! Gracias Shaman !

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  23. Muy buen review, esta bastante claro y estoy bastante de acuerdo. En terminos estelares, le pusiste 3 estrellas y media de 5
    P.D.: Me alegro que todavia estes en linea, ya como buen boludo creia que te habia pasado algo grave.

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  24. Muy buena apreciación del disco, yo aún estoy sacando conclusiones pero me pareció muy bueno en general 🙂
    Una pregunta Shaman (y la respuesta es TOTALMENTE diferente por cada persona así que los demás no critiquen las respuestas de Shaman): ¿Cuál es tu top 5 de discos de DT?

    Y una pregunta para Shaman y todos en general: ¿Quién creen que debe ser el co-productor de los nuevos discos de DT? (No vale responder con “Mike Portnoy” 😉 )

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    • Mi Top 5:

      1. Octavarium
      2. Six Degrees of Inner Turbulence
      3. Images and Words
      4. Awake
      5. A Dramatic Turn of Events

      Y ya que estamos…

      6. Scenes from A Memory
      7. Train of Thought
      8. Dream Theater
      9. Black Clouds & Silver Linings
      10. Falling Into Infinity
      11. Systematic Chaos
      12. When Dream and Day Unite

      Como co-productor… Sería difícil elegir, la verdad. Personalmente opino que, más allá de los líos que tuvo con Portnoy, David Prater fue un productor excelente para Dream Theater. Puestos a pedir sería increíble ver a una leyenda como Alan Parsons trabajando codo con codo con ellos, y, por qué no, a Steven Wilson. Él y Jordan son bastante amiguetes, y pese a que el gusto de Wilson diverge bastante de lo que hace DT, puede aportar un punto de vista interesante para la banda, como ya hiciera con Opeth y con Anathema.

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      • Me sorprendió ver tan separados 8varium y SFAM…
        Nunca me gustó la idea de los externos. Pienso que es el momento de que JR comience a ser protagonista de la dirección de la banda. Pero acabo de enterarme en este artículo que las propuestas innovadoras jazz/electrónica del mago son rechazadas por un ultraconservador JP. Inevitablemente, se me viene a la cabeza que aquella falta de creatividad que alegaba MP y que motivaría a su pedido de receso, es la mera consecuencia de una ruptura ideológica en la sociedad JP/MP.

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      • Interesante tu top de los discos de DT Shaman, para mi también seria increíble que se tenga como productor a Alan Parsons, que no parece muy conocido por The Alan Parsons Project, si no mas por trabajar con Pink Floyd o The Beatles, lo cual es una lastima ya que discos como Eye in the Sky, The Turn of a friendly card o I Robot son unos discazos, en fin excelente critica Shaman como siempre, saludos desde Perú.

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      • 1. Scenes from A Memory
        2. Awake
        3. Six Degrees of Inner Turbulance
        4. Train Of Thought
        5. Images & Words
        6. Octavarium

        7. Falling into Infinity
        8. Black Cloud & Silver Linings
        9. Dream Theater
        10. A Dramatic turn of Events
        11. Systematic Chaos
        12. When Dream a Day Unite

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      • Muy interesante la lista, la mía es casi igual:
        1. Scenes From a Memory
        2. Six Degrees of Inner Turbulence
        3. Images and Words
        4. Awake
        5. Octavarium
        6. A Dramatic Turn of Events
        7. Dream Theater
        8. Black Clouds & Silver Linings
        9. Falling Into Infinity
        10. Systematic Chaos
        11. Train of Thought
        12. When Dream and Day Unite

        Vaya que me costó hacerla, y aún no estoy seguro de que ese sea el orden correcto :/
        ¿Alguien que me diga por qué hay tanto resentimiento contra el Systematic Chaos? Yo también lo puse muy bajo en la lista pero no me parece que sea tan malo, si hablamos de teclados, Jordan tiene mucho más soltura y movimiento que en BC&SL

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        • No creo que “resentimiento” sea la palabra adecuada.. Más bien se lo subestima y cree inferior a la mayoría de los otros álbumes, cuando para algunos (como es mi caso), es muy superior a muchos de ellos… para mi más precisamente a los primeros 5 y a los últimos 2, y está a la altura del tan divinizado (y no sin razón) SDOIT..

          Shaman: excelente decisión la de este nuevo cambio de imagen del blog.. Ojala dejes esta.. No sé si sólo a mi me pasaba, pero cada vez que estaba por un rato leyendo tu blog, en ese gris oscuro, y después iba a otra página o simplemente a mi escritorio, me producía un efecto visual raro, como que me mareaba e incluso dolía un poco la vista… Así está genial!

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          • A mí me parecen muy buenas las canciones del SC, sobre todo In The Presence of Enemies 🙂

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            • Es que la cuestión no pasa por si están buenas las canciones, o el álbum entero, sino, justamente, por en qué lugar se lo sitúa en comparación con los demás… Yo considero a WD&DU y a FII buenos discos (con muy buenas e incluso excelentes canciones), pero los demás van de muy buenos a excelentes, por decirlo en esos términos…

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      • No me maten jajaja

        1- 6DOIT
        2- SFAM
        3- Awake
        3.5- ACOS
        4- DT
        5- I&W
        6- SC (sin The Dark Eternal Night y Constant Motion)
        7- FII
        8- TOT
        9- BC&SL
        10- ADTOE
        11- 8V
        12- WDADU

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        • Y por qué alguien habría de matarte por ese ranking?… Es tu opinión… De última hay discrepancias.. Eso siempre.. Lo que sí, puede asombrar.. Como por ej. a mi el que TOT y 8V estén tan abajo…
          En fin, lo que me no queda en claro es si SC sería peor o mejor de incluirse esos dos temas (fundamentales de todas formas, de hecho es medio tramposo hacer eso de sacar temas para que tal álbum llegue a tal posición, se me hace…)…

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          • Si, creo que lo del SC debería considerarlo con esas dos canciones (en ese caso se iría bastante abajo en mi lista) 8V no me gusta casi nada, solo el primer y último tema, el resto me parece totalmente prescindible. TOT es genial, pero detesto que la voz de LaBrie suene tan procesada y con efectos, además de que Jordan esté desaparecido en todo el album hasta las últimas 3 canciones y bueno, no soy fan de las cosas muy heavys y poco melódicas xD

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  25. Vaya pedazo de crítica, es un gusto ver cómo Dream Theater genera tanta pasión en sus fans, y cómo no escatimas recursos intelectuales, literarios y demás para expresar tu punto de vista acerca del disco y de la banda en sí. Recuerdo haber leído aquel artículo de tus “primeras impresiones” acerca de DT12 que generó tanta revuelta. Me había limitado a comentar también algunas impresiones generales y mi incapacidad de comprender un disco de Dream Theater en las primeras escuchas, opiniones que sigo sosteniendo. También tuve más tiempo de escuchar y bien, sigo coincidiendo en no pocos puntos contigo, Shaman. Ahora, la divergencia radica en el carácter a la hora de señalar los puntos “negativos” de cualquier obra de DT. Tu actitud es bastante vertical y tus críticas son muy puntuales, gracias a los recursos técnicos que manejas y a los conocimientos que obviamente tenes sobre producción, mezcla y todo eso en lo que fans como yo no tenemos ni idea. De ahí a que mis impresiones sean más “instintivas”, puro corazón 🙂
    Del álbum en si, me gusta bastante .. quizá pudieron aparecer más sorpresas, pasajes más inesperados, más solos de Rudess, un instrumental menos forzado, más natural, reducirle potencia a ciertas partes (y debo decir que me hubiese encantado seguir escuchando ese riff/solo de Behind the Veil que comienza a las 05:40, me encantó y no me hubiera disgustado para nada que se desarrolle más). Pero bueno … oigo las ideas que los músicos quisieron imprimirle a cada sección, a cada pista, las escucho, trato de concentrarme en cada instrumento escucha tras escucha, intento ubicarme en la escena que la música trata de describirme, y así intento comprender la canción en sí y entender la idea musical tras ella. Luego de eso simplemente me entrego a disfrutar de la pieza y de los puntos que me llegaron del álbum. Es por eso que disfruto cada álbum de Dream Theater, cada uno en su propia medida y en su propio contexto, y éste álbum homónimo no es la excepción.
    Bueno, volviendo al concepto, me gustó mucho leer toda tu crítica, me encanta que los fans de DT seamos tan devotos. Esa fue mi humilde opinión, saludos desde Encarnación, Paraguay.
    (pd: aguante Dream Theater..!!!)

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    • No te creas que la crítica de Shaman no está hecha también a “puro corazón”, aunque puede que no sea tan instintiva… Por mucho conocimientos que tengas, siempre estás hablando por vos mismo, o de última por lo que escuchaste por ahí decir a otro o a otros… No creas que tu opinión es inferior a la de nadie, y menos cuando escribís algo como lo que escribiste (y gustándote la música que te gusta)…
      De todas formas, yendo a lo musical, no puedo evitar mencionar que ese riff que decís de BTV, es en realidad la base del estribillo.. O sea que sí se desarrolló más.. De hecho lo hizo precisamente en ese fragmento que mencionás, como base también de solo…

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      • Gracias por el comentario, Pablo! Si, toda opinión de un fan de DT es digna de ser escuchada (o leída), y es emocionante compartir tantos puntos de vista en este sitio donde se respira Dream Theater en cada esquina.
        Bueno, en cuanto al riff que mencionamos, sí, efectivamente noté que es el del estribillo, así que me expresé mal con lo de “desarrollar” más -.-‘ lo que hubiese querido es que “dure” más esa sección, a eso iba. Si bien desde 05:07 que Petrucci entró con el solo, disfruto sobremanera cada nota que imprime el guitar god en esa sección (el último solo que me había llamado la atención de esa forma fue el de Lost Not Forgotten), y al ingresar el mencionado riff en 05:41 .. bueno, me encantó! ese cambio de ritmo que enamora de DT, momento fantástico que me hubiese gustado disfrutar más, pero LaBrie pone fin al solo comenzando el estribillo final. Bueno, cuestión de gustos por supuesto. Es solo un pequeño detalle que no va a impedir disfrutar igual de la canción o del álbum en sí. Saludos hermano..!

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